
Acompaño procesos de metamorfosis personal: oportunidades que llegan a través de nuestros conflictos de vida para que despertemos.
¿Cómo lo hago?
Las emociones que nos descolocan, anuncian grandes transformaciones, las cuales te ayudo a hacer realidad.
Mi vocación tiene su génesis en mi vida personal: la sanación de mis heridas decantó en una profesión que me apasiona.
Recuerdo desde niño cautivarme por los temas de las emociones que nos mueven, pero asociadas con el alma más que con la mente; así como por la muerte como una transición de la vida física a otra más plena, o no saber por qué, pero estar seguro de que hay una energía que ordena todo más allá de lo que vemos y que nos hace de esta vida, una escuela intensísima que nos entrena a través de nuestras relaciones con nosotros mismos, las parejas, la salud, la vocación, el sentido de vida... En fin: todo lo que a la mayoría le parece un misterio y un desafío, para mí siempre ha sido lo natural.
A partir de los 21 años, la pésima
relación conmigo mismo, ya me había llevado a críticos problemas de salud y hospitalizaciones.
En ese largo proceso que se extendió hasta mis treintaytantos, fui comprendiendo que mi peor daño no eran los demás y su forma de tratarme; sino la manera en que me castigaba con un diálogo interno nocivo y conductas autodestructivas.
Con enemigos como yo, ¿para qué quería otros?
Había desarrollado una manera de sentirme héroe fuerte y poderoso solamente a través de tener que enfrentar siempre grandes catástrofes emocionales o de salud...
El cambio vino de una fuerza especial que da el dolor, la vergüenza y el hartazgo por el autoengañado, pensando que sufrir mucho es el camino para llegar a ser tantito feliz.
Se trataba de la vida y su contundente manera de eneñarnos a amarnos a pesar de nosotros mismos.
¿Conoces la frase "me costó un ojo de la cara"?...
La hice literal y me quedé sin ver con un ojo (larga historia de una retina que se apagó), pero ahora me gusta concebirlo como que "de mis dos ojos: uno es para ver afuera y otro, giró hacia mi interior... para mirar constantemente dentro de mí".
Cuando mi sombra tomó el lugar que tanto merecía en mi vida y yo le negaba, la cosa empezó a reorganizarse y yo, a ir con ella.
Mi camino como alma/persona terminó de esclarecer mi vocación que de por sí, ya estaba inclinada hacia el bienestar desde una perspectiva psicoespiritual.
Comprendí que eso es "Transpersonal": ir más allá y a través de la persona, de su ego y de la conducta; y sostener el aprendizaje de lo metafísico, espiritual y el sentido evolutivo de estar en esta vida/ escuela.
Todo, para el bien tanto del alma, como de la persona de carne y hueso que también somos.
Acompañar formalmente a otros a través de esa mirada en sus procesos difíciles, ya no era "una simple idea vocacional", sino un llamado para completar un ciclo hermoso de la vida que empieza siempre por dar y después, por recibir.
Conozco el dolor de "no pertenecer" y "no poder", pero también conozco cómo es atravesarlos con todo y el miedo que invade; así como la paz de haber confiado en el proceso de cambio con buenos resultados...
Y a continuación, te contaré acerca de la parte cuadrada, pero que tal vez tú necesitas saber: las formaciones y estudios que han dado estructura a mi camino profesional...
Antes de mi reorientación a lo profundo de las emociones, me formé en comunicación en la UNAM.
Posteriormente me acerqué académicamente al estudio de la psicología; sin embargo, la emergencia (de emerger) espiritual, emocional y personal en mi vida, me llevó a interrumpirlo al no encontrar resonancia entre lo que vivía y mi experiencia como paciente y estudiante de dicha disciplina.
Giré hacia los saberes alternativos y holisticos de nuestras emociones y cambios.
Mi formación como terapeuta emocional se construyó desde lo espiritual/alternativo y un reencuentro con lo psicológico, pero como alumno de grandes psicoanalistas y no dentro de las aulas de la psicología clínica, por lo cual remarco que mi trabajo no está en el área de salud mental, sino de Sanación Emocional.
